Papa John’s a contracorriente: quiere abrir 135 pizzerías en España

Papa John’s a contracorriente: quiere abrir 135 pizzerías en España

El objetivo de la cadena es pasar de 75 a 210 establecimientos en 2021.

El objetivo está claro: pasar de 75 a 210 establecimientos. Papa John’s ha iniciado 2021 con su plan de crecimiento en España entre ceja y ceja. Una estrategia con la que pretende abrir más de un centenar de restaurantes y triplicar su plantilla en los próximos tres años. La cadena de pizzerías estadounidense, que opera en casi medio centenar de mercados y cuenta con más de 5.500 locales repartidos por todo el mundo, aterrizó en España en 2015. Desde entonces, Papa John’s ha controlado el negocio con restaurantes propios, pero ahora la compañía está preparada para dar el salto al modelo de franquicias.

Juan Olave, consejero delegado del grupo Drake, holding empresarial del que forma parte la empresa estadounidense, ya pilota un proyecto que incrementará en un 180% el número de restaurantes en el mercado ibérico. En esta misión, las franquicias jugarán un papel esencial a la hora de expandirse por el territorio nacional. “Tenemos suficientes restaurantes para enseñar a nuestros franquiciados que el modelo funciona y que hay una estructura de soporte de operaciones, de compras, de marketing… que hace que sea un negocio atractivo y solvente”, dice el ejecutivo. El coste medio de apertura de una franquicia es de 300.000 euros del que Papa John’s cobra un 5% de royalty y otro 5% para el lanzamiento de la marca.

La piedra de toque ha sido Portugal, donde ya tienen un establecimiento franquiciado en Lisboa. Esta acción piloto ha permitido a la compañía tener la “maquinaria engrasada” para firmar los primeros acuerdos en España durante este mes de enero. Papa John’s busca franquiciados “comprometidos” con la estrategia de la empresa, que además tengan experiencia en el sector de restauración y que estén dispuestos a abrir entre tres y cinco restaurantes en los próximos tres años. “Es un concepto que funciona. El modelo de negocio es escalable”, dice Olave confiado del potencial de su marca.

Papa John’s está asentada en Madrid. Su presencia en la capital ha cuajado y cuenta con 45 restaurantes. En el área metropolitana de Barcelona alcanza la decena. Muy lejos de los tres locales que tiene en Zaragoza y en Valencia. Para afianzarse en el tablero nacional, Olave mira a Andalucía y centra las próximas operaciones en Málaga y Sevilla. Tampoco se olvida del País Vasco y Galicia. Mientras las franquicias facilitan la presencia en otras ciudades y provincias, las nuevas pizzerías propias se inaugurarán en los grandes núcleos de población. Papa John’s prevé abrir otros 60 restaurantes en el mercado ibérico y ya ha hecho los deberes: el 50% de los correspondientes a 2021 “están ya firmados”. Esta es una “garantía” para cumplir con los objetivos de superar los más de 200 locales que se ha fijado la empresa.

Pese a la crisis sanitaria de la covid-19, Papa John’s ha facturado más de 38 millones de euros al cierre de 2020, frente a los 33,6 millones de euros correspondientes a 2019. “Hemos crecido más de 10% contando casi con el mismo número de restaurantes”, subraya Olave. Las aperturas han sido “menores” durante la pandemia, por lo que el recién nombrado consejero delegado de la cadena de restaurantes considera “muy meritorio” este resultado en un “año tan complicado”. Muchos locales han permanecido cerrados durante meses y en la desescalada la plantilla cargó con el “esfuerzo psicológico” ante el riesgo del contagio: se redujeron los empleados de los turnos y se implantaron todos los protocolos higiénico-sanitarios para prestar “el servicio de calidad” en tiempo y forma que los clientes demandan.

La pandemia provocó que la consumición y recogida de productos en los locales se redujera. Según el estudio de la empresa de reparto a domicilio Just Eat, la crisis sanitaria ha destruido el 90% del volumen de actividad de la hostelería haciendo que el reparto a domicilio emergiera como “una línea de vida para el sector”. Este informe, Gastrómetro 2020, muestra que durante el confinamiento el número de pedidos a domicilio aumentó un 50%. Papa John’s tiene un servicio propio de reparto de sus pizzas y además se encuentra en los principales agregadores. “El delivery siempre ha supuesto un porcentaje importante de nuestra facturación y había un equilibrio con la venta en las salas”, dice Olave.

Vuelta a comer al local

La empresa ha mejorado sus cifras a la par que los hábitos de consumo apuntan hacia la comida a domicilio. Sin embargo, Olave es consciente de que “no a todo el mundo le gusta consumir la pizza en casa”. Por ello, no prioriza ningún canal de venta y espera que, una vez acabada la crisis sanitaria, haya un “rebalanceo” y los clientes vuelvan a los restaurantes. Ahí es donde tiene cabida el nuevo plan de crecimiento de Papa John’s. “La expansión física no es un riesgo, sino una necesidad. Tenemos que ganar tamaño y crecer en otras partes de España y vamos a apuntalar esta estrategia con la llegada de franquiciados”.

El informe de Just Eat evidencia que la pizza es la reina de la comida para llevar. La barbacoa, la carbonara y la cuatro quesos ocupan el pódium de los platos más vendidos a nivel nacional en un año donde la comida italiana ha desbancado a la oriental. Después de un lustro en el mercado español, Papa John’s quiere afianzarse entre las principales referencias del sector pizzero y tiene a Telepizza y Domino’s como competidores. Llegó diferenciándose gracias a la característica guindilla y a la salsa de ajo que acompañan a sus pizzas, pero ahora quiere ir “más allá” de estos reclamos de marketing: “Tenemos los mejores ingredientes y las mejores pizzas”, dice Olave. Y remata: “La competencia llegó hace mucho más tiempo y está más expandida. Nuestro reto es el de crecer en otras ciudades para ganar conocimiento de marca”.